Ver, sentir, escuchar. Sentidos resentidos de tanta basura. Vivimos en la vorágine comunicativa, donde todavía algunos piensan que hablar, decir o gritar, son maneras para que alguien les preste atención. Sucumben en sus presupuestos casi siempre exprimidos al máximo, con la prepotencia de su liderazgo, sin intentar saber si quieren escucharlos. Y de tanto querer expresar, acumularon cera en sus oídos.
Cruzar el charko no se trata sólo de animarse a ver otro costado de la comunicación. Se trata de comprender que el mensaje se puede establecer de otra manera. Dialogando.
Por eso proponemos una creatividad lograda desde otro sitio , ya que al comunicar tal vez conoces los límites; pero no sabes cual es la profundidad verdadera.
Bienvenido.
Hemos oído hablar de ti.